Consulta de Homeopatia Madrid - Juan Ignacio Sánchez

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La salida del estado ilusorio y la recuperación de la plena salud. La salida de la caverna.

Cuando nos alejamos de la salud (física, emocional y mental) aparece en nosotros un estado mental que nos hace ver las cosas deformadas y reaccionamos de manera desproporcionada y enfermiza ante sucesos cotidianos normales. La homeopatía unicista es capaz de sacarnos de este estado de “ilusión” y devolvernos consecuentemente la salud.

Ansiedad, depresión, alergia, dermatitis, psoriasis, insomnio. Y un sin fin de patologías más.

¿Qué hay detrás de todas ellas? ¿Qué yace en el fondo?

Un estado mental y emocional alterado que nos hace percibir erróneamente las cosas y reaccionar ante ellas de manera desproporcionada y compulsiva. Un estado, que conforme se hace más intenso, para sobrevivir necesita ser derivado a órganos y tejidos ante la incapacidad de ser soportado mental y emocionalmente, dando lugar a enfermedades crónicas cada vez más extensas y profundas.

Pero, ¿por qué sucede esto?

Pongamos un ejemplo: Si en una ocasión hemos vivido un incendio en nuestra casa, en ese momento habremos reaccionado con un estrés extremo: todo un sistema de alerta máxima se pone en marcha en nuestro organismo: se segrega mucha adrenalina y otras hormonas produciendo una aceleración del corazón, un aumento del riego sanguíneo a los músculos, un estado de máxima percepción sensible, capacitándonos así a reaccionar para salvar nuestra vida. En ese momento la reacción que se ha producido es plenamente proporcional y consecuente.

Sin embargo este acontecimiento puede que nos impacte de tal manera que deje grabado en nosotros lo que Rajan Sankarán llama una raíz de enfermedad. Imaginemos que tiempo después olemos a humo en casa, este factor excitante rápidamente despierta en nosotros esta raíz y nos hace reaccionar como si estuviésemos atrapados en un incendio, solo que esta vez la reacción no es proporcional. Pero es más, esta raíz puede ser excitada con el tiempo por otros factores de estrés a los que seamos sensibles y comportarnos como si estuviésemos atrapados, de nuevo, en un incendio. Aparecen así compulsiones y reacciones desproporcionadas sin una causa que las justifique, las cuales son muy difíciles de controlar y justificar. Empezamos a vivir en un estado ilusorio en el que vemos peligros donde no los hay, reaccionamos de forma compulsiva y desproporcionada ante bagatelas. La raíz de nuestra enfermedad con estas reacciones se hace más profunda cada vez y llegará un momento que esta ansiedad y estrés, al ser insoportables, sea derivada hacia patologías orgánicas, que según nuestras herencias genéticas serán de uno u otro tipo, con la misión de disminuir el estado mental y emocional. Hemos “somatizado”.

Después de más de 200 años los homeópatas se han dado cuenta ya hace tiempo observando a hijos y nietos de pacientes, que estas raíces de enfermedad adquiridas a lo largo de la vida se heredan, es decir, alteran nuestro material genético de tal forma que podrá ser transmitidos a nuestros sucesores. Esto se observa con más claridad con pacientes que han tenido hijos separados por muchos años. Recientes estudios, sobre todo en animales de laboratorio, confirman la modificación del matarial genético a lo largo de la vida.

Pongamos otro ejemplo cercano. Imaginemos que hemos vivido de niños una guerra y que hemos pasado años de hambruna. Cuando estábamos en esa situación y nos daban algo de comer reaccionábamos comiendo todo lo que se nos presentaba, comeríamos todo lo que fuéramos capaces porque nadie nos aseguraba cuando volveríamos a comer. La reacción ante la comida era proporcional a la situación. La hambruna seguramente dejará un impacto tal que formará una raíz de enfermedad. Cuando tiempo después, pasada la guerra y la hambruna, sucedan factores de estrés a los que seamos sensible, despertarán esa raíz y reaccionaremos compulsivamente comiendo desaforadamente aunque tengamos una situación económica que nos asegure la comida de cada día.

También sucederá que daremos una importancia primaria a la alimentación y enseñaremos a nuestros hijos a comer en exceso. Recuerdo la frase de mi abuela “un niño gordo es un niño sano”.

Al menos si iniciamos algún tipo de tratamiento psicológico seremos capaces de relacionar lo que nos pasa con lo que vivimos de pequeño y tendremos una mayor facilidad para salir de ese estado con el conveniente apoyo.

Pero esta raíz de enfermedad, grabada en nuestros genes, será potencialmente heredada (en función de las combinaciones genéticas entre ambos progenitores) por nuestros hijos y nietos y si heredan la raíz reaccionarán de forma compulsiva con la comida ante situaciones de estrés. Lo malo es que no habrá a que acogerse en el pasado para tratar psicológicamente y con más facilidad estos problemas porque no es algo creado en su vida.

Cuando una raíz de enfermedad se activa, crea en nosotros un estado que nos hace percibir las cosas de forma distorsionada. Nos separamos de la realidad y vivimos una ilusión. Este estado ilusorio tiene además la particularidad de hacernos incapaces de reconocerlo, de tal forma que creemos plenamente que la realidad es lo que percibimos distorsionadamente, que nuestras sensaciones pertenecen al estado de normalidad. De alguna forma nos adentramos en un estado de ignorancia porque dejamos de ser capaces de ver las cosas con verdad.

Tal vez haya sido Platón quién en mi opinión mejor haya descrito este estado ilusorio mediante el mito o alegoría de la caverna, en el tomo VII de su tratado “La República”. Brevemente describe a unos esclavos encadenados de pies y manos obligados a vivir en una cueva mirando siempre a la pared y con una abertura alta al exterior, por la que la gente colocaba muñecos y marionetas y conversaba, tras esa gente había una hoguera de tal forma que los esclavos encerrados veían las sombras chinescas de los muñecos en la pared. Habiendo vivido siempre así los esclavos pensaban que la realidad eran esas sombras, es decir, tenían una falsa percepción de la realidad, una imagen distorsionada.

Cuantas veces compartimos con familiares, amigos o compañeros reuniones de las que sacamos posteriormente opiniones muy divergentes. Todos tenemos conocidos de una susceptibilidad extrema, que cualquier comentario lo van a percibir como un ataque, o personas que ven las cosas de forma que podemos catalogar como enfermiza.

La homeopatía unicista trabaja con medicamentos capaces de remover y eliminar estas raíces. Para seleccionar el remedio de entre los miles disponibles es necesario una larga entrevista para, además de conocer en detalle las patologías físicas, se llegue a identificar ese estado ilusorio en detalle, puesto que cada remedio usado en homeopatía es capar de remover un estado muy particular y diferente al resto de remedios. Hay que buscar la llave adecuada a nuestra cerradura. Esa llave y solo esa, removerá plenamente nuestra raíz enfermiza.

El proceso de ir eliminando dichas raíces puede llevar meses o años de tratamiento, pero las consecuencias son el restablecimiento de una salud y vitalidad plena y los resultados se van percibiendo ya claramente desde las primeras semanas o incluso días de empezar un tratamiento.

Salud, como dijo Hahnemann, es el estado de libertad física, mental y emocional. Rajan Sankaran añade que el estado de salud se distingue porque somos capaces de vivir en el momento presente y de reaccionar proporcionadamente a las situaciones que vivimos. Yo añado que además es un estado de conocimiento por cuanto somos capaces de percibir la realidad con más verdad.

Todas estas descripciones son sacadas de los comentarios de los pacientes tras tiempo de tratamiento. Al principio les sorprende mucho ser curados de sus afecciones físicas en poco tiempo y con una medicación que nos les causa ningún efecto secundario. Un poco más adelante se sorprenden mucho más cuando ven que están percibiendo la vida de otra forma, que su actitud es muy diferente, “más sana”, mucho menos obsesiva, que tienen mucha más paz, que disfrutan de las pequeñas cosas, que no se comportan de forma compulsiva, que tienen mucha más vitalidad y alegría y más de uno manifiesta que ahora ríe como no reía desde la infancia.

Veamos un par de ejemplos:

Hay una tipología de personas que casi siempre están inquietas, nerviosas, les agobia los sitios cerrados como túneles o ascensores, las alturas, los aviones, los puentes, etc. Evitan hacer muchas cosas por miedo a sentirse atrapadas y cuando se sienten así, actúan de manera impulsiva huyendo de la situación. Viven la ilusión de creer continuamente que están en una trampa de la que no hay salida y que nadie les va a ayudar y de la que deben salir por sus propios medios, sienten por tanto un gran aislamiento. Eso se aplica tanto a espacios en los que se sientan atrapados, como en el plano psicológico, por ejemplo, en cuestiones laborales. Si se sienten atrapados dejarán el trabajo de un día para otro. Para estos estados “Argentum Nitricum” será de gran ayuda, es la ilusión que cura ese remedio. Ahora imaginemos que una tipología “Argentum Nitricum” está sometida a estrés durante un largo periodo, entonces pueden llegar a rendirse, viven la ilusión de que está todo perdido y nada se puede hacer. Entonces quedan paralizados, no quieren ser molestados, entran en un estado de “Gelsemium”. En el plano físico “Argentum Nitricum” cura dolores de garganta con la sensación de tener algo clavado, dolores de estómago, incluso úlceras de estómago con gran presencia de gases y un largo etcétera.

Encontramos mucho otra tipología. Son personas también de trato agradable, gusto sumamente exquisito, apreciando mucho el arte. Son muy valiosos como diplomáticos, porque son capaces de tratar con gran templanza asuntos muy delicados. No les gusta nada manifestar violencia y son calmados y serenos. Sin embargo su templanza les hace reprimir toda manifestación de rabia e ira y acumulan interiormente gran tensión. Dan mucha importancia a las relaciones humanas, especialmente las familiares y son su punto débil. Sin embargo son muy resistentes y hábiles tratando adversidades laborales, que les afectan en mucha menor medida. Viven la ilusión de creer que las relaciones son “negociaciones diplomáticas a vida o muerte”, que están negociando algo de vital importancia y que de ninguna manera deben perder el control. Parecido a los negociadores de conflictos armados, o los que negocian con secuestradores. Estas personas por su carácter tan templado suelen tener parejas opuestas: de carácter duro y dominante, se ponen en frente del otro interlocutor del conflicto. Y se pasan la vida aguantando y dialogando amablemente, siendo generalmente incapaces de salir de ahí y romper la relación, porque viven la ilusión que si la rompen entonces todo estará perdido (como un negociador que si fracasa con el secuestrador, la vida de los secuestrados estará en gran peligro y aguanta todo con tal de llegar a un acuerdo). Al cabo del tiempo les produce toda clase de desórdenes físicos por la gran acumulación de rabia, ira y tensión, que suele derivar en orzuelos al principio, grandes picores en la piel, una actividad sexual muy elevada por la que intentan canalizar esa energía. Muchas veces también padecen de trastornos hepáticos y en órganos sexuales. Y llega un momento que entran en una crisis y pierden el rumbo, pudiendo incluso llegar a tener manifestaciones violentas fuera de lugar. “Staphysagria” es el remedio que conviene a esas personas, les separa de su ilusión y son capaces de enfrentarse a los conflictos humanos de otra forma y de decir NO y enfadarse, si viene al caso. Es curioso ver como los pacientes de esta tipología, tras tomar el medicamento, acaban viendo con objetividad a su pareja y en muchos casos se separan, al ver con verdad que son seres inaguantables.

Bibliografía:

  • Organon de la Medicina. Samuel Hahnemann.

  • Las enfermedades crónicas. Samuel Hahnemann.

  • Enfermedades crónicas. N. Ghatak

  • Filosofía homeopática. J.T. Kent

  • Lecciones de Materia Médica Homeopática. J.T. Kent

  • Esencia de Materia Médica Homeopática. George Vithoulkas

  • Ansiedad y Celos. George Vithoulkas

  • Homeopatía y Minerales. Jan Scholten

  • El espíritu de la Homeopatía. Rajan Sankaran

  • La sustancia de la Homeopatía. Rajan Sankaran

  • Sensación Vital en Homeopatía. Rajan Sankaran

  • Syntesis. Dr Frederik Schroyens

  • RADAR Software. Archibel

  • La República. Platón